Los complementos de probióticos no lograron prevenir las infecciones en los bebés

Los complementos de probióticos no lograron prevenir las infecciones en los bebés

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Los complementos probióticos quizá no protejan a los bebés de contraer resfriados o gérmenes estomacales en la guardería, sugiere un nuevo ensayo clínico.

Los probióticos son bacterias y otros microorganismos que habitan en el cuerpo, ayudando en la digestión, la inmunidad y otras funciones vitales.

Los complementos de probióticos ofrecen algunos de esos mismos organismos. Lo más frecuente es que los productos contengan cepas de las bacterias Lactobacillus y Bifidobacterium, según los Institutos Nacionales de la Salud de EE. UU.

Esto es lo que los investigadores evaluaron en el nuevo estudio, con unos resultados decepcionantes.

En el caso de 290 bebés que iban a guarderías, los que recibieron probióticos cada día durante seis meses no tuvieron menos probabilidades de sufrir infecciones respiratorias o gastrointestinales, encontraron los investigadores.

Los hallazgos contrastan con algunos estudios anteriores. En concreto, dos ensayos encontraron que los probióticos reducen el riesgo de infecciones gastrointestinales entre los bebés que van a guarderías.

Los motivos de los resultados conflictivos no están claros. Pero los expertos en salud infantil dicen que podría tener algo que ver con la lactancia materna. Muchos bebés en el estudio actual recibían el seno, lo que en sí ayuda a proteger de las infecciones.

Es posible que cualquier beneficio de los probióticos se viera “eclipsado por los efectos protectores conocidos de la lactancia materna”, apuntó el Dr. Michael Cabana.

Cabana, pediatra de la Universidad de California, en San Francisco, fue coautor de un editorial publicado junto con el estudio.

Dijo que, para los padres, la moraleja es que “la leche materna es lo mejor”.

“La leche materna contiene oligosacáridos de la leche humana, que se encuentran en combinaciones exclusivas en la leche del seno de cada madre”, explicó Cabana.

Los oligosacáridos son compuestos que funcionan como “prebióticos”, ayudando a fomentar el crecimiento de bacterias específicas en el tracto digestivo del bebé.

Entonces, la lactancia materna, en lugar de los complementos probióticos, podrían ser la mejor forma de fomentar un equilibrio saludable en las bacterias intestinales, dijo Cabana.

El estudio incluyó a bebés daneses de 8 a 14 meses de edad que iban a ingresar en una guardería. Los investigadores asignaron a los bebés a dos grupos de manera aleatoria. En uno, los padres recibieron un polvo probiótico para mezclarlo con la comida o la bebida del bebé una vez al día; los padres del otro grupo recibieron un polvo placebo.

No hubo ninguna diferencia entre los dos grupos respecto a las ausencias en la guardería en los seis meses siguientes, encontró el estudio. El número promedio de días que faltaron fue de 11 en ambos grupos. Y según los informes diarios de los padres, no hubo diferencias en los síntomas de resfriado, diarrea, fiebre o vómitos.

Pero casi la mitad de los bebés seguían recibiendo el seno, y estaban en un buen estado de salud, apuntó la investigadora líder, Rikkep Pilmann Laursen, estudiante doctoral en la Universidad de Copenhague.

Dijo que es posible que los probióticos no ofrezcan un gran beneficio adicional a bebés “que ya viven bajo buenas condiciones de salud”.

El Dr. Leo Heitlinger es profesor clínico de pediatría en la Universidad de Temple, en Filadelfia, y ex presidente del comité de nutrición de la Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics).

Heitlinger se mostró de acuerdo en que la lactancia materna podría haber dificultado detectar algún beneficio de los probióticos en el estudio. También anotó que algunas fórmulas infantiles están ahora fortificadas con probióticos.

Según Heitlinger, ahora es demasiado pronto para hacer una “recomendación firme” sobre los probióticos.

“Se necesitan más ensayos para determinar si se puede ofrecer una protección adicional a los bebés alimentados con fórmula a través de los probióticos, los prebióticos u otros medios”, añadió.

Dicho esto, los pediatras con frecuencia sugieren probióticos a los bebés y a los niños pequeños, según Heitlinger. En general son seguros, y los beneficios potenciales (menos infecciones) superan cualquier riesgo, anotó.

En este estudio, no se reportaron efectos secundarios con los probióticos, según el equipo de Laursen.

Pero los productos pueden ser caros, explicó Cabana. Y no todos son iguales. De forma que si los padres van a probar con los probióticos, sugirió que primero hablen con el pediatra.

“Consulte a su proveedor de atención de la salud y asegúrese de elegir un complemento que incluya una cepa adecuada de probiótico y una dosis que se haya evaluado en un ensayo clínico riguroso”, aconsejó Cabana.